Familia de Comunicadores, Miscelánea

El que decide ser apóstol lo será toda la vida

Familia de comunicadores: Eusebio Contreras, “Chebo”

Por: PATRICIA CARRILLO GÓMEZ

José Eusebio Contreras Ramos nació el 14 de agosto de 1946; está casado con Clara García Ochoa, con quien procreó tres hijos en un feliz matrimonio que lleva 44 años a la fecha. “Chebo”, como todos lo conocen, lleva 43 años distribuyendo este periódico a las familias de su parroquia, Santa Teresita del Niño Jesús en la colonia Dale. Lleva la Buena Nueva a 125 familias que, semana a semana, lo esperan con cariño y admiración porque ni una sola semana les ha faltado su Noti.

En la presente entrevista Chebo nos contó cómo inició en este camino evangelizador: “Viví toda mi infancia y juventud dentro de la parroquia de San José de Ávalos; ahí acabé el catecismo y me confirmé, cabe destacar que por don Antonio Guízar y Valencia. Di catecismo, pertenecí a la Acción Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y fui servidor del altar en la época del P. Vicente Hurtado y por muchos años.

En aquel tiempo, cuando comencé a prepararme para ser catequista según la ya desaparecida casa formadora de catequistas que Monseñor Quiñones fundó, conocí a mi esposa. Ella era mi formadora y yo ya le había ‘echado el ojo’. Terminó el curso. ¡Dejamos de vernos  por 10 años!, cuando ella se fue de misionera a la ciudad de Ojinaga con el P. Alfonso Payán.

Cuando ella tenía 25 años, nos volvimos a ver por casualidad en el centro, en Chihuahua, y me dije: ‘Ahora sí no la pierdo de vista’ -sonríe don Chebo, y prosigue-: en ese entones ella estaba a punto de graduarse de maestra y… ya no batalló por el chambelán. A los dos años nos casamos. Empecé a trabajar en el ferrocarril, nos mudamos a la colonia Dale y cuando estábamos por cumplir nuestro primer año de casados nació Notidiócesis. A mí siempre me interesó servir a la Iglesia; así, uniéndome a ustedes [a Notidiócesis] empecé a distribuir 20 ejemplares para las familias cercanas a mi casa. ¡No he parado hasta el día de hoy!, cuando reparto 105 más”. Se muestra orgulloso de ello, y recuerda ahora con nostalgia cuando fue a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México: el Noti le pagó aquel pasaje; también nos dijo que no asistía a un festejo de los comunicadores desde hace algunos años, pero en este se propuso asistir para convivir con sus hermanos comunicadores. Así lo hizo. Con lágrimas en los ojos nos platicó la dura prueba que pasó junto a su familia el año pasado, cuando el menor de sus hijos enfermó inesperadamente de hidrocefalia, pero don Chebo, junto a su esposa, pusieron a su hijo y todo su dolor en manos de Dios, le pidieron que Él tomara el control de la situación. Gracias a Dios el pasado mes de mayo dieron a su hijo el alta definitiva.

Hoy ya tiene don Chebo 20 años de jubilado, aunque desde entonces quiso ingresar en la Escuela de Artes para aprender un oficio, “nunca es bueno estar dioquis”, dice. Así, junto a un amigo que tiene taller de carpintería, hace trabajos esporádicos.

“Me da mucho gusto ver a los niños de hace 40 años hechos unos buenos adultos, aquellos que gritaban: ‘¡mamá, ya vino el señor del Noti!’. Hoy se los entrego para sus propias familias. De este modo puedo comprobar una vez más que la Palabra de Dios nunca caduca.

Recuerdo también una ocasión cuando iba a entregar un periódico; había un señor que siempre me recibía mal encarado, quien me comentó que tenía 50 años sin confesarse. Quería hacerlo pero temía que el sacerdote lo fuera a regañar. Yo le dije que al contrario, que el padre se sentiría muy feliz porque se iba a reconciliar con Dios y lo animé para que fuera inmediatamente. Así lo hizo; lo empecé a ver todos los domingos en Misa, comulgando. Poco después dejé de verlo y cuando pregunté por él me dijeron que había fallecido. Entonces noté de nueva cuenta la gran importancia de estar leyendo este semanario, el que silenciosamente llama a la conversión”.

En otra ocasión recibió el “premio al mejor comunicador” y me felicitó el P. Joaquín Díaz, a quien siempre admiré mucho desde que era un jovencito e iba él a San José de Ávalos a darnos las pláticas cuaresmales, ¡me sentí muy feliz de que él me felicitara! Me gusta siempre estar en promoción con mi Noti para que sigan creciendo las entregas. Cuando a veces me siento cansado, vienen a mi mente esas personas que tienen más de 80 años y siguen repartiéndolo, y me entra la vergüenza. Entonces tomo nuevo impulso y me digo que, mientras pueda caminar, andaré aquí. El apostolado ha de acabarse con la vida. Los pocos ejemplares que me quedan, los ‘acomodo’ en la Misa de 11 de la mañana de Santa Tere junto al folleto de los “5 Minutos” que también distribuyo. Actualmente pertenezco al ministerio de enfermos y cada viernes les llevo la Comunión desde hace tres años”.

Chebo confiesa que le impactó la entrevista con una comunicadora que pidió no tener flores en su funeral sino un bote sobre su ataúd, donde se reuniera el costo de ellas para donarlo al Seminario de Chihuahua. Eso lo inspiró para pedirles a sus hijos que cuando él fallezca tampoco quiere flores, sino que busquen a algún indigente o persona muy necesitada y le den para que ese día al menos no pasen hambre y que hagan oración por él. Dijo que las flores se marchitan al segundo día, mas la buena obra permanece por siempre.

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