Artículos, Caminando con el Papa

Dos hermanos que quieren re-unirse

Caminando con el Papa

Por: CRISTINA ALBA MICHEL

I. El Papa y el Evangelio

Dos grandes pecadores

San Pedro y San Pablo, “en sus caídas descubrieron el poder de la misericordia del Señor, que los regeneró. En su perdón encontraron una paz y una alegría irreprimibles… se encontraron con un amor más grande que sus fracasos” (Papa Francisco, homilía junio 29, 2019).

1. “¿Por qué Pedro cuando estaba Juan? ¿Por qué Pablo y no Bernabé? ¿Por qué el Señor no nos ha dado a dos testigos íntegros, de hoja de servicios limpia, de vida inmaculada?”. Esto se preguntó Papa Francisco durante la homilía que pronunció el día de la fiesta de quienes son considerados las dos fuertes columnas de la Iglesia, el pasado 29 de junio.

Jesús el Señor los eligió, Él conocía sus pecados. Pedro le había negado y el Resucitado pudo haberse arrepentido de entregarle a él las llaves y de haberle nombrado “Roca”. Pero no se arrepintió, sino que incluso le confió su rebaño. En cuanto a Pablo, ¡perseguidor de la Iglesia!, enemigo jurado de ese tal Jesús. Ambos, Pedro y Pablo tenían graves pecados. 

2. El Resucitado, el Señor, “se fió de ellos, de dos pecadores arrepentidos… La fuerza de Pedro y Pablo no estaba tanto en su integridad, sino en que eran testigos del perdón. Sabían qué significaba el perdón y por tanto sabían quién es Dios”. Por eso, porque fueron perdonados de muchos pecados, “comprendieron que la santidad no está en subir sino en abajarse… confiar cada día la propia pobreza al Señor que hace grandes cosas en los humildes”. Se supieron plenamente perdonados, infinitamente amados en toda su miseria.

3. Jesús suele actuar así, como el Padre, por eso elige lo que ante el mundo parece necio. El Señor no desea convertirnos o que nos convirtamos por cuenta propia en “reporteros del Espíritu, menos aún cristianos de portada o cristianos de estadísticas. Él busca a los testigos que cada día le dicen: ‘Señor, tú eres mi vida'”.

Como Pedro: “Señor, ¿a quién iríamos, si sólo Tú tienes palabras de vida eterna?”, o como Pablo: “¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? […] Ni la muerte ni la vida, ni los ángeles y principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús”.

Mas ten en cuenta una cosa: nunca olvides de dónde te sacó el Señor.

II. Glosas y comentarios

Dos hermanos que quieren re-unirse

“Estoy cada vez más convencido de que el restablecimiento de la unidad plena entre católicos y ortodoxos tiene lugar a través del respeto por las identidades específicas y la coexistencia armoniosa en la diversidad legítima” (Papa Francisco, audiencia con delegación ortodoxa, junio 29, 2019).

1. Cada año se celebra en el Vaticano la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo de manera especial. Ellos son las dos grandes columnas de la Iglesia, quienes la sostienen en el servicio de la caridad, en el camino a la unidad, en la misión a todas las naciones. Ese día, el Papa bendice en la Basílica de San Pedro los palios de los nuevos arzobispos metropolitanos de todo el mundo, y también, ese día, cada año el Papa de Roma, sucesor de San Pedro, recibe al Patriarca de Constantinopla, considerado el sucesor de San Andrés, el hermano de Pedro, o recibe a los delegados del Patriarca.

2. A día de hoy el Patriarca ecuménico sigue siendo Bartolomé I, quien por otro lado es un hombre profundamente comprometido en la unidad. Por este motivo él ha debido afrontar grandes desafíos, variados problemas, obstáculos y decepciones. Ha debido tomar, en ocasiones,  decisiones muy dolorosas. A pesar de todo este nuevo Andrés ni deja el arado ni mira hacia atrás sino que hombro con hombro, avanza con Pedro su hermano hacia la deseada y prometida unidad de todos los cristianos.

3. El Papa Francisco este año quiso entregarle al Patriarca Bartolomé un regalo especial. Se trata de un regalo que encierra un “incalculable valor” y un profundo significado. Así, como signo de su cercanía, entregó al delegado del Patriarca una reliquia de San Pedro que el Papa Pablo VI años atrás había hecho llevar a la capilla de los apartamentos pontificios.

Toda la delegación de la Iglesia de Constantinopla recibieron el regalo con gratitud apreciando el signo del Papa en todo lo que vale. El principal delegado de Bartolomé I señaló que el gesto del Papa es “un inmenso paso hacia la unidad”. 

Pensar

“Pidamos la gracia de no ser cristianos tibios, que viven a medias, que dejan enfriar el amor. Encontremos nuestras raíces en la relación diaria con Jesús y en la fuerza de su perdón. Jesús te pregunta también a ti como hizo con Pedro: ‘Quién soy yo para ti? ‘Me amas'”. (Homilía junio 29, 2019).

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