Miscelánea

Cuando el testimonio del menor no tiene valor

Por un México libre de abusos

Por: DRA. ESMERALDA GARRIDO TORRES

“Mi papá me hizo así” (y hace un movimiento impropio), “no me gusta que mi primo me toque debajo de la ropa”, “siento feo cuando el novio de mi mamá me pide que juguemos”… son sólo algunas de las confidencias que escucho en el consultorio: la primera, una niña de 3 años 6 meses abusada por su padre, la segunda una niña de 6 abusada por su primo hermano, y la tercera de un niño de 7 años que fue tocado por el novio de la mamá, con el cual tenía apenas 3 meses de relación.

Los tres testimonios de niños y niñas víctimas de abuso sexual no terminaron en condena; pero no porque el sistema judicial se empeñe en dejar desamparados a los menores que sufren este tipo de abusos, sino porque las personas que trabajan en estas instituciones no están preparadas para escucharles, y menos para creer sus testimonios.

Es difícil que una mamá o papá crea en sus hijos cuando mencionan frases tan fuertes y después es aún más complicado decidirse a denunciar y no permitir que el delito quede impune. Cuando por fin se llega a denunciar en fiscalías especializadas en delitos sexuales, surgen comentarios como: “es muy pequeña para mencionar sus partes íntimas con nombres como ‘vulva’… Hemos visto muchos casos donde las madres usan a las niñas”. Nosotros, como especialistas, cuando somos recibidos con estos comentarios, la esperanza cae, pero aun así vamos en equipo a intentar defender al menor y a su familia.

¿Por qué no prosperan las denuncias?

Tras casi 15 años de experiencia en apoyo y acompañamiento a víctimas de delitos sexuales y sus familias, puedo concluir algunas cosas importantes que tal vez sean de ayuda al lector interesado en el tema:

1. Existen tratados internacionales firmados por México en materia de protección de menores víctimas de abusos y violencia.

Estos tratados reconocen la importancia del testimonio de los niños, niñas y adolescentes en procesos judiciales cuando hay denuncias por agresiones sexuales. Sin embargo, diversos expertos dedicados al apoyo del menor denuncian que no se le da credibilidad a la palabra de los menores.

Según estimaciones de Save the Children, sólo un 15% de los abusos sexuales que se cometen contra niños, niñas y adolescentes se denuncian y un 70% de las denuncias se quedan en el camino; esto sucede principalmente porque el testimonio de los menores no es oído o tenido en cuenta en las fases iniciales.

Existen dos principios en pugna: el del bien superior del menor, que supone escuchar y poner en marcha todas las medidas para su protección, y el de la presunción de inocencia del acusado; por lo general dan prioridad a esto último y, cuando por fin sí son escuchados, su testimonio acaba teniendo un peso menor, y en la mayoría de los casos no consigue romper la presunción de inocencia del acusado.

2. Las instituciones no tienen personal capacitado para escuchar, evaluar y tratar a las víctimas.

Los abusos sexuales se cometen en la intimidad y en la mayoría de los casos hay daños y huellas en áreas físicas, psicológicas, sociales y espirituales; pero éstas se van percibiendo en el transcurso de vida de la víctima. El 90% de los casos no tiene huellas físicas y prácticamente la única prueba de cargo tras la denuncia por abuso sexual es el testimonio del propio menor. La prueba más importante en un delito sexual contra un niño, niña y adolescente es la testifical, pero falta disposición para creer estos testimonios; también falta capacitación del personal que atiende a los menores ya que no tienen expertis en el área o fueron colocados para cubrir un puesto sin tener credenciales que apoyen su desempeño para evaluarlos, lo que implica que sean tratados como víctimas sin que en el proceso se les re-victimice.

3. La prescripción.

Cuando el trauma ocurre en la infancia o en la adolescencia, especialmente si es de manera repetida o prolongada, podemos hablar de trauma complejo. Lamentablemente es muy común que exista negligencia y abandono de estos casos, que no se les crea a los niños o no se “vea” o “quiera ver” lo que está pasando. Estos traumas, aunque sólo pase una vez, dejan cambios en su mente, cuerpo, emociones y relaciones.

Habiendo perdido la sensación de seguridad en el comienzo de sus vidas o, peor aún, no habiéndola tenido nunca, la vida de niños, niñas y adolescentes se vuelve una lucha sólo por sobrevivir. Una de las características es la disociación; es decir, tan terrible es lo vivido que se toma distancia de la experiencia e incluso de sí mismos, y por eso el recuerdo de esta experiencia dolorosa se manda al inconsciente: no se quiere recordar para poder sobrevivir. Cuando después de un tiempo recuerda casi sin querer, ya sea porque un olor, una imagen, un recuerdo… evoca esa experiencia, es entonces cuando surge la vergüenza, la culpa y la propia duda de lo sucedido.

Para cuando todo esto sucede y la persona se dispone a denunciar, el tiempo para ello prescribió… Países como Argentina, Chile, Perú, Ecuador y Costa Rica ya modificaron el tiempo de prescripción del delito, pero es necesario que México apoye a sus menores y realice cambios en esta área, porque de por sí es complicado que el testimonio sea creído, cuando por fin las víctimas se animan a denunciar el delito ya prescribió.

Hablar siempre será el comienzo para sanar las consecuencias con que la víctima de abuso tendrá que lidiar el resto de sus días; y la justicia y el apoyo de las instituciones a sus niños, niñas y adolescentes no se puede quedar atrás, tienen una deuda que deberá ser saldada.

-La autora es doctora en Psicología por la Universidad de las Américas, investigadora y psicoterapeuta de víctimas de abuso sexual infantil, profesora y miembro activo del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (CEPROME) en la Universidad Pontificia de México.

Referencias

-Baita, S., y Moreno, P. (2015). Abuso sexual infantil. Cuestiones relevantes para su tratamiento en la justicia.

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia: Montevideo, Uruguay.

-Save the Children & Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (2001). Abuso sexual infantil: Manual de formación para profesionales. España.

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