Miscelánea

Una visita a Jesús

Frente al sagrario

Si vienes a visitar a Jesús, tu amigo que siempre te espera, y no sabes qué decirle, sigue estas reflexiones como guía para abrirle tu corazón y para escuchar lo que el Suyo, que late oculto en la Hostia consagrada, te quiere decir.

Acto de Fe

Jesús, no te puedo ver pero creo en tus palabras: “Tomen y coman todos de este pan, porque esto es mi cuerpo”, “Yo soy el pan vivo bajado del cielo” (Mt 26,26 y Jn 6,51). Creo en tus palabras, en tus promesas, en ti. Estás presente realmente en la Eucaristía, sé que estás vivo en el sagrario. Aumenta mi fe, ayúdame a ser como aquel centurión romano que dijo: “yo no soy digno de que vengas a mí, pero una palabra Tuya bastará para que mi siervo quede sano”.

Quiero sentir tu presencia aquí conmigo, Señor, para decirte con mis propias palabras que creo en Ti y tengo la certeza de que estás ahí aunque no te pueda ver: “Bienaventurados los que creen sin haber visto” (Jn 20,29).

Quienes realmente se aman, hacen lo imposible por demostrar su amor… Tú, Jesús, superaste todos los amores, me diste la prueba máxima de amor entregando tu vida por mí, y después, inventaste el Sacramento de la Eucaristía para quedarte junto a mí, para alimentarme y darte a mí cada día.

Acto de amor

¿Por qué me amas tanto?  Nunca lo comprenderé, pero quiero corresponderte un poquito. Por eso, ante Ti, te digo que te amo, con lo poco que soy, así limitado como soy. Acepta mi pobre manifestación de amor con todas sus limitaciones y ayúdame a hacer que mi amor por Ti crezca cada vez más; ayúdame a convertir este amor en acciones concretas, haz que mi vida se guíe por tu Evangelio y que sepa demostrar un amor sincero y caritativo hacia todos.

Diálogo

Quiero platicar contigo, mi Amigo que me amas sin limitaciones. Quiero dedicar estos minutos a contarte lo que he hecho, a decirte mis aciertos y errores, plantearte mis dudas, dificultades y caídas, pero también mis éxitos, mis sueños, mis anhelos. Sobre todo, quiero hacer silencio en mí para escucharte. ¿Estás feliz por cómo he actuado? ¿Debo cambiar algo o reforzar algo? Quiero que me digas cómo hago para que los demás se den cuenta, al ver mis acciones, de que soy discípulo tuyo.

Acción de gracias

Gracias, Jesús, por quedarte aquí para estar junto a mí, por dejarme abierta tu puerta, por estar esperándome a toda hora, por demostrarme siempre tu amor de manera incondicional.

Gracias, Jesús, por recibirme y escucharme, por permitirme contarte todo lo mío, por tener paciencia conmigo. Gracias, porque también eres paciente con mis distracciones.

Quiero, unido a María, agradecerte junto con Ella el regalo tan grande que nos diste al venirte a vivir entre nosotros.

¡Madre!, que mi pequeño acto de gratitud, llegue a Jesús a través de ti.

Despedida

Jesús, acompáñame a donde quiera que vaya, y aunque me voy de aquí, quiero dejar contigo mi pobre corazón.

-Adaptado para Notidiócesis de “Una visita a Jesús Eucaristía”, editada por Impresos Católicos.

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