Comentario al Evangelio

Una mirada atrás no sirve

Comentario al Evangelio del XIII Domingo Ordinario

Por: P. SILVESTRE MÉNDEZ MORALES

El pasaje forma parte del amplio relato que el evangelista desarrolla como el viaje de Jesús hacia Jerusalén (9,51-19,28). Este viaje es señalado por San Lucas como una determinación firme de realizarlo. Esto es, para el evangelista este viaje significa para Jesús la firme voluntad de cumplir con la voluntad del Padre. El camino a Jerusalén está centrado en 13,31-34 como el lugar donde le espera a Jesús la muerte pero esto conduce a la salvación de todos los hombres.


Jesús se topa con la oposición de los samaritanos que se niegan a recibirlo.

El inicio del camino de Jesús a Jerusalén contiene toda una serie de enseñanzas que tiene como destinatarios a los discípulos, con la finalidad de prepararlos para la misión que les aguarda después de la muerte y resurrección del Señor. Esa misión habrá de encontrar oposición ante los jefes de los judíos, como aparece ya entre Jesús y los mismos jefes.

Desde el inicio del viaje se topa Jesús con la oposición de los samaritanos que se niegan a recibirlo al darse cuenta que va hacia Jerusalén. Los mensajeros enviados por delante para hacer diligencias sobre el hospedaje dan cuenta a Jesús del rechazo de los samaritanos. La reacción de Santiago y Juan, los hijos del trueno, no va de acuerdo con la misión de Jesús, pues no se trata de imponer algo de modo violento, por la fuerza, sino de hacer presente la obra redentora de Dios, su Padre.

El evangelista ubica en el camino a Jerusalén a los tres aspirantes a ser discípulos. El primero y tercer aspirantes se dirigen a Jesús para mostrar su entera disponibilidad de seguirlo y correr toda clase de riesgos, mientras que el segundo es llamado por Jesús. En el primer aspirante Jesús aclara que seguirlo a Él no proporciona ninguna seguridad. En el tercer candidato anota una condición al llamado. La respuesta del Señor tiene el sentido de quien va arando y mira atrás no sirve para ser un buen labrador ya que mirar atrás implica el riesgo de perder la línea del surco. Quien ara ha de tener fija la mirada en la línea imaginaria del surco que está por trazar. Un discípulo que pone condiciones a Jesús no tiene la plena libertad del seguimiento. Seguir a Jesús implica un serio compromiso por su causa y no puede haber margen para expresar lamentos por lo que ha dejado atrás.

El segundo aspirante a discípulo que es llamado por Jesús plantea una situación muy legítima que en todo caso era justificable. El planteamiento de Jesús es que el discípulo no ha de tener vínculos que se opongan al proyecto de Dios en cuanto a la construcción del Reino de Dios. El discípulo se debe a la misión en favor del Reino de Dios y todo ha de estar en función del Reino. El discípulo ha de saber aquilatar los compromisos y relaciones de la vida diaria ante las exigencias que plantea el seguimiento de Jesús y el compromiso del Reino de Dios. El discípulo ha de aprender a poner todo, su vida y entorno, en función del Reino de Dios.

Para ser auténtico discípulo de Jesús se ha de contar con claridad quién es Él, qué implica ser seguidor suyo, a qué se compromete el discípulo, cuál es la misión que se va a desempeñar, los riesgos que puede correr, qué implicaciones trae el ser testigo de Jesús.

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