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Recibirán estafeta de MFC en Encuentro Diocesano

Sergio y Margarita Romero, nuevos presidentes 

Por: KAREN ASSMAR DURÁN

Este domingo 30 de junio, ante toda la membresía de MFC reunida para el Encuentro Diocesano, tomarían protesta Sergio Raúl Romero Martínez y Margarita Flores Márquez como nuevos presidentes del Movimiento Familiar Cristiano para el trienio 2019-2022.

Entrevistados por Notidiócesis, comparten sobre su historia de vida, su caminar juntos en el Señor y los proyectos venideros para este movimiento que en la Arquidiócesis brinda acompañamiento y formación a más de mil matrimonios y sus familias.

Platica Sergio: “Nací en Parral, en enero de 1969, tengo 50 años. Soy el sexto de siete hermanos y cuando estaba en la secundaria empecé en un grupo de adolescentes, dando catecismo y en un coro. Cuando emigramos a Chihuahua me integré a un grupo juvenil en la Asunción de María, a un coro y también como catequista, fue donde nos conocimos Margarita y yo, en el ministerio de catequesis infantil, y después de un tiempo de ser amigos y convivir, empezamos a ser novios”. A su vez, Margarita señala: “Yo nací en Chihuahua en octubre del 1969, soy la segunda de cinco hijos y desde los cuatro años pertenezco a la parroquia de la Asunción; ahí entré al grupo de adolescentes a los 15 años y acepté la invitación a ser catequista. Duré once años dando catecismo del Buen Pastor y al mismo tiempo el P. Chuma nos invitó a algunos a iniciar el ministerio del catecumenado para adultos”.

Luego de tres años de noviazgo contrajeron matrimonio el 17 de febrero de 1996, es decir, llevan 23 años de casados; son sus hijos Sergio Alberto de 22 años, Diana Estefanía de 17 y María Fernanda de 8 años.

Fue por invitación del entonces párroco, P. Jesús José Mata, que iniciaron su caminar en MFC sector Centro, ya que en la Asunción no había: “Aceptamos la invitación del padre y hasta la fecha ya son 13 años de pertenecer a MFC: terminamos nuestro ciclo básico (tres años), fuimos promotores (tres años), después secretarios del sector de la Asunción (tres años) y los últimos cuatro años en el equipo diocesano sirviendo como área III y, bendito Dios, para gloria de Él, ahora que nos han invitado a coordinar estos trabajos como presidentes diocesanos, confiando en el Señor y temblándonos las piernitas, que todo va a salir bien”, expresa Sergio. Y añade Mague: “Cuando empezamos a ser secretarios del sector Asunción de María, Sergio nuestro hijo empezó como joven coordinador y a la vez promotor, porque apenas se había abierto el área juvenil. Nunca pensamos -los planes del Señor- que después fuera a quedarse como joven coordinador diocesano durante los pasados cuatro años, y por ello le doy gracias a Dios, porque siempre oraba por él: ‘Tú llámalo, Tú cuídamelo y que siempre esté cerca de Ti'”.

Mague es contadora y Sergio ingeniero en sistemas, trabajan juntos en un negocio familiar de comedores industriales y juntos han asumido numerosas responsabilidades apoyados en mucho por sus hijos: “Estamos bien agradecidos con Dios. Le dijimos desde adolescentes, cuando tomamos nuestro retiro de evangelización, que queríamos que Él fuera el centro de nuestra vida y que nos acompañara en todo”.

Nos confiaron que cuando nació Fernandita una hemorragia que no cedía mantuvo a Mague al borde de la muerte, y mientras ella salía y entraba por tres veces al quirófano, Sergio instaba a orar por ella a través de WhatsApp, y el milagro ocurrió, “ésa fue una manifestación de Dios muy grande porque nos dio la oportunidad de seguir juntos, de yo disfrutar a mi bebé, que ella tuviera a su mamá. Y luego decíamos: ‘¿Cómo le podemos decir que no a Dios, si Él nos da la vida, una nueva oportunidad, tanta bendición?'”. Poco después ocurrió un nuevo milagro: a Mague debían extirparle un ovario, que era cinco veces más grande de su tamaño normal; muchos oraron por ella y cuando salió de quirófano el doctor les aseguró que nada había encontrado anormal. Refiere Sergio: “Yo dentro de mí decía: ‘Yo sí sé qué pasó, fue el Señor que nos volvió a manifestar su amor’. A pesar de nuestras fallas, de nuestras debilidades, siempre hemos experimentado fuertemente Su amor y misericordia y realmente no somos un matrimonio perfecto porque todos tenemos nuestros altibajos, pero en este caminar siempre Dios ha estado presente y ahorita el servicio y compromiso que nos pide se lo damos con mucha alegría en el corazón y con mucho agradecimiento por tantas bendiciones”.


El nuevo equipo diocesano.

Los Romero Flores no estarán solos en esta encomienda, les apoyará todo un equipo: nuevos secretarios de Sector, responsables de Momentos Fuertes y de Servicios Institucionales, las Madres Responsables (MaRes), los Jóvenes y, por supuesto, los asistentes eclesiales.

¿Qué viene para MFC en su trienio? Comparten:

-Capacitar y fortalecer la convicción, espiritualidad y compromiso de todos los servidores.

-Atender y acompañar a los adolescentes y jóvenes, buscando implementar en más sectores el área juvenil.

-Consolidar a las MaRes.

-Extender el servicio “Somos familia de Dios” para divorciados vueltos a casar.

-Reforzar y aumentar la caridad y la solidaridad de los miembros de MFC hacia afuera.

-Hacer presencia ante la sociedad defendiendo la vida, el matrimonio y la familia, haciendo sinergia con otras organizaciones y movimientos que trabajan a favor de la familia.

Sergio y Mague concluyen diciendo las palabras de Josué: “‘Yo no sé los demás, pero en lo que a nosotros nos toca, mi familia y yo serviremos al Señor’. Dios nos conceda vida y salud para poder servirlo”.

Encuentro Diocesano de MFC

30 de junio en el Centro Deportivo Tricentenario (Ave. Homero #330, Col. Revolución), de 8am a 3pm. Se tendrá la Misa con el Sr. Arzobispo, renovación de los equipos, cambio de estafeta y conferencias.

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