Miscelánea

¿Por qué los niños callan el abuso?

Por un México libre de abuso infantil

Por: DRA. ESMERALDA GARRIDO TORRES

Es un gusto colaborar en este espacio para recalcar la urgencia de ser conscientes como adultos, cuidadores primarios, terapeutas o padres de familia, que el abuso sexual ocurre y viene acompañado de silencio y en su mayoría de un pensamiento erróneo: “Eso no le va a pasar a mis hijos…” y es ahí cuando perdemos el foco de atención y de protección.

La American Academy Child and Adolescent Psychiatry (AACAP) enumera una serie de signos y síntomas para facilitar la detección de estos casos: aumento de interés del niño en el sexo o, por el contrario, evitación total de todo aquello que tenga naturaleza sexual, problemas de sueño o pesadillas, aislamiento de sus amigos y familia, depresión, comportamiento seductor, decir que tiene el cuerpo sucio, tener miedo de que haya algo malo en sus genitales, negarse a ir a la escuela, delincuencia, problemas de conducta, reserva, evidencia de abusos sexuales en sus dibujos, juegos o fantasías, agresividad, pensamiento o comportamiento suicida.

Según la Asociación para la Sanación de Abuso Sexual Infantil (ASPAI), con sede en Madrid (España), entre las consecuencias a largo plazo se encuentran una baja autoestima, miedos, sentimientos de suciedad, vergüenza, culpabilidad, hipersexualización o miedo al sexo, anorexia, depresión, psicosis, prostitución, dificultades para relacionarse, dependencia, drogadicción, autolesiones o tentativa de suicidio.

A todo ello se suman los muchos motivos que confluyen y hacen que niños, niñas y adolescentes no revelen que han sido o están siendo sexualmente abusados.

Posibles razones

=> El niño y su familia reciben amenazas de daño físico o de muerte.

=> Tienen miedo de las consecuencias que sus dichos puedan ocasionar en el agresor y su familia.

=> Temen ser acusados de complicidad y complacencia con el abuso que padecieron.

=> Callando evitan ser estigmatizados y rechazados.

=> Sienten culpa, vergüenza y desvalimiento.

=> Muchas veces el padecimiento sufrido se suma a otro: carecen de interlocutores válidos dispuestos a creer en sus palabras.

La recomendación es fomentar lazos de comunicación claros entre padres e hijos, enseñarles a respetar su cuerpo, a alejarse de personas con las cuales se sientan incómodos o que los ponen en peligro. Es primordial generar en niños, niñas y adolescentes la confianza y la certeza de que lo que compartan se les creerá; confirmarles que cuentan con el apoyo adulto, para lo cual es necesario clarificar quiénes conforman su red de apoyo en caso de necesitar a quién contarle lo que les sucede. Lo importante es prevenir y evitar que suceda.

¡Gracias por leer un poco del tema! Una persona informada puede ayudar a salvar a una víctima o evitar que se presenten más casos.

-La autora es doctora en Psicología por la Universidad de las Américas, profesora y miembro activo del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor de la Universidad Pontificia de México (CEPROME).

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