Miscelánea

No se queden parados

La Ascensión del Señor

Por: RAÚL SÁNCHEZ K.

“Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo” (Lc 24,51).

Tras padecer, morir, resucitar, aparecerse a sus apóstoles y otros discípulos por 40 días, Jesús ascendió al cielo. San Juan Pablo II en su última visita a México en el 2002 exponía: “Me voy, pero no me voy; me voy, pero no me ausento, pues aunque me voy, de corazón me quedo”. Esas palabras que aún recuerdan muchos mexicanos, remiten a lo expresado por Jesús a sus discípulos y a la comunidad de sus seguidores: Me voy, pero “sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Nótese el “estoy”, pues como expresara San Juan Pablo II de corazón -y más- Jesús se queda con y entre nosotros. Testimonio de ello es su presencia en el Sagrario.

¿Qué miran ahí?

El Libro de los Hechos de los Apóstoles enfatiza que al subir al cielo, Jesús promete que la fuerza del Espíritu Santo vendría sobre los Apóstoles -y sobre la Iglesia- para ser sus testigos, especialmente de su Resurrección. Y mientras Jesús asciende se les conmina a no quedarse parados mirando y cruzados de brazos. Hay una tarea que cumplir.

Un canto y una tarea

Existe una canción de Vicente Morales, del grupo Brotes de Olivo, que manifiesta en sus versos la tarea que Cristo deja a quienes han creído en Él, ayer y hoy. Para nosotros muy especialmente, ahora que vivimos en un mundo de violencia y muerte.

Expresa el canto: “Jesucristo que sube al cielo / nos manda que le queramos / en todos nuestros hermanos, / aleluya”.

Nótese el mandato de que le queramos, lo que está definitivamente unido al amor a los demás. Al decir hermanos recordamos que el Papa San Pablo VI exponía en un Mensaje por la Jornada de la Paz: “Todo hombre es mi hermano”, y el mismo Cristo manifestó: “En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos, más pequeños, a Mí me lo hicieron” (Mt 25,40).

En otra parte la canción expone no ya la tarea, sino la fuerza de Cristo para llevarla a cabo: “Mi pecado redimió / Cristo, Dios, subiendo al cielo, / nueva vida ahora tengo, /aleluya”.

Esperanza y libertad

El mencionado canto nos habla asimismo de la esperanza en Cristo y la libertad que Él nos aporta: “Ahora tengo la esperanza / de que Dios siempre perdona, / que Cristo no me abandona, / aleluya”… “Jesucristo nos libró / de todos nuestros pecados; / ya de libertad gozamos, / aleluya”.

Gracias

La canción comienza con una acción de gracias: “El Señor resucitó, / cantemos con alegría. / Demos gracias al Señor, / aleluya”.Agradezcamos al Señor por irse y al mismo tiempo quedarse con nosotros.

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