Miscelánea

Hablemos del maltrato

Por un México libre de abuso infantil

Por: DRA. ESMERALDA GARRIDO TORRES

Existen muchas formas de definir el maltrato infantil, para efectos de este artículo utilizaremos la empleada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual establece que el abuso o maltrato de menores abarca toda forma de maltrato físico y/o emocional, abuso sexual, abandono o trato negligente, explotación comercial o de otro tipo, de la que resulte un daño real o potencial para la salud, la supervivencia, el desarrollo o la dignidad del niño, niña o adolescente, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder.

El maltrato puede ser clasificado como físico, psicológico o emocional, sexual, explotación y negligencia-abandono.

Maltrato físico

Es toda forma de agresión no accidental infligida al menor producido por el uso de la fuerza física, incluyendo dos categorías:

a. Traumas físicos que producen lesiones severas entre las que se incluyen quemaduras, hematomas, fracturas, envenenamientos y otros daños que pueden llegar a causar la muerte.

b. Traumas físicos provocados por palmadas, sacudidas, pellizcos o prácticas similares que, a pesar del daño psicológico, no constituyen un riesgo sustancial para la vida del niño. El niño zarandeado es un tipo de maltrato infantil. Cuando se sacude fuertemente a los bebés, pueden presentarse secuelas severas como daño cerebral y aún la muerte.

El castigo físico es un tipo de maltrato usado por muchos padres como método de disciplina. La mayoría de las personas que golpean a sus hijos con la intención de corregirlos no son conscientes de que los golpes son poco eficaces para educar y que producen daño real o potencial sobre la salud, desarrollo, dignidad y autoestima del niño. La mayoría de los padres ni siquiera se da cuenta que por culpa de los golpes que recibieron de sus progenitores, tienen conductas agresivas o dañinas para la sociedad.

Maltrato psicológico o emocional

Es el daño que de manera intencional se hace contra las actitudes y habilidades de un niño. Afecta su autoestima, su capacidad de relacionarse, la habilidad para expresarse y sentir, deteriora su personalidad, su socialización y, en general, el desarrollo armónico de sus emociones y habilidades.

Existen varias categorías de este maltrato:

a. Ignorar al niño, lo que hace referencia al “niño fantasma”. Sus emociones, ansiedades, miedos y necesidades afectivas son totalmente imperceptibles para sus padres o cuidadores.

b. El rechazo por parte de los adultos de las necesidades, valores y solicitudes del niño.

c. El aislamiento. Cuando el niño es privado de su familia y/o comunidad, negándole la necesidad de contacto humano.

d. El terrorismo. El niño está expuesto a ataques verbales y amenazas con objetos, creando un clima de miedo, hostilidad y ansiedad.

e. La corrupción. Cuando el niño está expuesto a situaciones que transmiten y refuerzan conductas destructivas y antisociales, alterando de esta manera el desarrollo adecuado de conductas sociales.

f. La agresión verbal, que es el uso continuo de una forma de llamar al niño de manera áspera y sarcástica. Día a día va disminuyendo su autoestima.

g. La presión, que es la constante exigencia para lograr un desarrollo rápido, esperando logros y aprendizajes a un nivel que no corresponde con su desarrollo neurológico o mental. Este niño sentirá que nunca será lo suficientemente bueno.

Abuso sexual

El abuso sexual de menores consiste en la participación de un niño en una actividad sexual que no comprende plenamente, a la que no es capaz de dar un consentimiento, o para la que por su desarrollo no está preparado y no puede expresar su consentimiento, o bien que infringe las leyes o los tabúes sociales.

El abuso se produce cuando tiene lugar la actividad sexual entre un niño y un adulto, o bien entre un niño y otro niño o adolescente que por su edad o desarrollo tiene con él una relación de responsabilidad, confianza o poder; tiene como finalidad la satisfacción sexual de la persona abusadora y puede incluir diversas prácticas sexuales con o sin contacto físico tales como exhibicionismo, tocamientos, manipulación, prostitución, pornografía, entre otras.

Es importante señalar la distinción que utiliza Barudy, quien expone que si bien las manifestaciones de este tipo de maltrato pueden ser visibles solamente en casos en que ha habido penetración anal o vaginal; sin embargo, aún en estos casos a veces no hay huellas físicas, por lo que la visibilidad del problema se hace mucho más compleja y el diagnóstico que se debe emplear debe ser mucho más detallista.

Polansky y Chalmers expresan claramente esta situación: “El abuso de los niños es un fenómeno atroz que quisiéramos no notarlo; sin embargo, la indignación que suscita atrae forzosamente la atención. La negligencia es también suficientemente desagradable para que deseemos ignorarla y es un fenómeno silencioso, insidioso, fácil de negar… La negligencia concierne gestos no realizados, una inacción a base de indiferencia. Cuando se produce a domicilio, la negligencia es un pecado íntimo. Su presencia se traduce muy raramente en forma directa sin equívocos. Se le puede descubrir a través de las huellas dejadas sobre niños que son sus víctimas, aunque ella permanece a menudo invisible hasta que debamos tratar sus efectos sobre la personalidad de un adulto destruido”.

Explotación

La explotación comercial o de otro tipo se refiere a la utilización de menores en el trabajo o en otras actividades en beneficio de otras personas. Esto incluye, aunque no se limite a ello, el trabajo y la prostitución infantil. Estas actividades van en detrimento de la salud física y mental del niño, de su educación o de su desarrollo espiritual, moral o socioemocional.

Abandono y trato negligente

Se produce abandono cuando en el contexto de los recursos razonablemente disponibles de la familia o los cuidadores, no se proporciona al niño, niña o adolescente lo necesario para su desarrollo en todas las esferas: salud, educación, desarrollo emocional, nutrición, protección y condiciones de vida seguras. Como consecuencia de ello, se perjudica o se corre un alto riesgo de perjudicar la salud del niño o su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social. Cabe incluir aquí el no vigilar a los niños, niñas y adolescentes y no protegerlos de daños en la medida de lo posible.

Conclusión

Sólo con información y conocimiento que nos ayuden a generar conciencia y entender que cualquier clase de maltrato infantil tiene una herida en la persona, podremos cuidar, amar y sobre todo respetar a nuestros niños, niñas y adolescentes para que sean adultos sanos que puedan cuidar, amar y respetar a otros.

Cualquier clase de maltrato infantil tiene una herida en la persona.

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