Comentario al Evangelio

Dios es Padre, Hijo y Espíritu

Comentario al Evangelio de la festividad de la Santísima Trinidad (Jn 16,12-15)

Por: MONS. LUIS CARLOS LERMA MARTÍNEZ

Este domingo celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad. Dios mismo se nos ha dado a conocer así como Padre, Hijo y Espíritu Santo. El ser humano es capaz, con el solo uso de su razón, de conocer a Dios, sobre todo por la huella que ha dejado de Sí mismo en su obra de la creación (ver Rom 1,20). Y, además, Dios se nos ha revelado en Jesucristo (ver Jn 1,18), nos ha dado a conocer algo de su ser, de su intimidad; nos ha manifestado lo suficiente para nuestra capacidad humana, por una parte, tan sorprendente y maravillosa, y por otra, limitada. Nuestro intelecto da para mucho, para grandes alcances, pero para llegar a la conclusión de que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo, no nos da para tanto.

Jesucristo es quien nos ha dado a conocer esta verdad (ver Mt 28,19). Para los que hemos tenido fe en Jesús y lo hemos aceptado como el enviado por Dios Padre para nuestra salvación, y lo proclamamos como nuestro Señor y Salvador, aceptamos también sus palabras como verdaderas, las cuales han quedado consignadas por escrito en los cuatro evangelios.

Así pues, a Dios lo podemos conocer, en parte por su gran obra de la creación (ver Sab 9,1-9), y en parte por lo que él mismo nos ha revelado por medio de Jesucristo (ver Jn 14,9), lo suficiente para nuestra salvación, quedando pendiente la plenitud de la revelación (ver Jn 16,13) para cuando seamos admitidos a su reino glorioso, cuando Dios sea todo en todas las cosas (ver 1Cor 15,28).

Hemos escuchado la quinta ocasión, según el evangelio de San Juan, en que Jesús anunció a sus apóstoles la promesa del Espíritu Santo, durante la última cena. En los versículos 14 y 15 asoma levemente las relaciones que hay entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Todo lo que tiene Dios Padre también es de Jesús, el Hijo. Jesús, de lo que es del Padre y de él, da al Espíritu y el Espíritu recibe de Jesús todo lo que el Espíritu nos da a conocer a nosotros. Así es como el Espíritu glorifica a Jesús, dándonos a conocer lo que recibió de Jesús. Con eso que el Espíritu recibe de Jesús nos ilumina, para que podamos entender la verdad completa en el momento actual, siempre actual. Por eso, gracias al Espíritu paráclito, es que la palabra de Dios siempre es viva, eficaz y poderosa (ver Heb 4,12). En esta solemnidad de la Santísima Trinidad celebramos que Dios es todopoderoso, capaz de crear con solo el poder de su palabra, y también, amoroso y misericordioso Redentor (ver Jn 3,16).

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