Miscelánea

Corazón de Jesús, amor divino por lo humano

“Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene. Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él”. (1Jn 4,16)

La plenitud de la misericordia divina hacia los hombres se expresa en el envío de la Persona de su Hijo Unigénito. No sólo hemos conocido que Dios nos ama por ser esta la continua enseñanza de Jesús, sino que su presencia entre nosotros es la prueba máxima de este amor: Él mismo es la plena revelación de Dios y de su amor a los hombres. Enseña San Agustín que la fuente de todas las gracias es el amor que Dios nos tiene y que nos ha revelado no sólo con palabras, sino también con obras. El hecho supremo de este amor tuvo lugar cuando su Hijo Unigénito asumió carne mortal y se hizo hombre como nosotros, excepto en el pecado.

Hoy hemos de pedir nuevas luces para, de un modo más hondo, entender el amor de Dios a todos los hombres, a cada uno. Debemos suplicar al Espíritu Santo que, con su gracia y nuestra correspondencia, cada día podamos decir personalmente y con más hondura: he conocido el amor que Dios me tiene. A esa sabiduría -la que verdaderamente importa- llegaremos, con la ayuda de la gracia, meditando muchas veces la Humanidad Santísima de Jesús: su vida, sus hechos, lo que padeció por redimirnos de la esclavitud en la que nos encontrábamos y elevarnos a una amistad con Él, que durará por toda la eternidad.

El Corazón de Jesús, un corazón con sentimientos humanos, fue el instrumento unido a la Divinidad para expresarnos su amor indecible; el Corazón de Jesús es el corazón de una Persona divina, es decir, del Verbo Encarnado, y, “por consiguiente, representa y pone ante los ojos todo el amor que Él nos ha tenido y nos tiene ahora. Y aquí está la razón de por qué el culto al Sagrado Corazón se considera, en la práctica, como la más completa profesión de la fe cristiana. Verdaderamente, la religión de Jesucristo se funda toda en el Hombre-Dios Mediador; de manera que no se puede llegar al Corazón de Dios sino pasando por el Corazón de Cristo, conforme a lo que Él mismo afirmó: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por Mí (Jn 14, 6)” (Pío XII, Enc. Haurietis aquas. 15-V-1956.)

No hubo un solo acto del alma de Cristo o de su voluntad que no estuviera dirigido a nuestra redención, a conseguirnos todas las ayudas para que no nos separemos jamás de Él, o para volver si nos hubiéramos extraviado. No hubo una parte de su cuerpo que no padeciera por nuestro amor. Toda clase de penas, injurias y oprobios las aceptó gustoso por nuestra salvación. No quedó una sola gota de su Sangre preciosísima que no fuese derramada por nosotros.

Dios me ama es la verdad más consoladora de todas y la que debe tener más resonancias prácticas en mi vida. ¿Quién podrá comprender el hondo abismo de la bondad de Jesús manifestada en la llamada que hemos recibido a compartir con Él su misma Vida, su amistad…? Una Vida y una amistad que ni la muerte logrará romper; por el contrario, la volverá más fuerte y más segura.

Dios me ama… y el Apóstol Juan escribe: “amemos, pues, a Dios, ya que Dios nos amó primero”. Por si fuera poco, Jesús se dirige a cada uno de nosotros, a pesar de nuestras innegables miserias, para preguntarnos como a Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?”… Es la hora de responder: “¡Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo!”, añadiendo con humildad: ¡ayúdame a amarte más, auméntame el amor!” (San Josemaría Escrivá de Balaguer).

-Fuentes varias.

– La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús se celebra el primer viernes después la Octava de Corpus Christi, este año el 28 de junio.

– La fiesta fue un pedido explicito de Jesús mediante las revelaciones a Santa Margarita María Alacoque: “Te pido que se celebre una fiesta especial para honrar a mi Corazón, y que se comulgue dicho día para pedirle perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares”.

– El Papa Beato Pío IX en 1856 extendió oficialmente la fiesta a toda la Iglesia.

– En 1899, el Papa León XIII publicó la encíclica “Annum Sacrum” sobre la consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús, que se realizó ese mismo año.

– Pío XI en 1928 escribió la “Miserentissimus Redemptor“, encíclica que trata de la reparación que todos debemos al Sagrado Corazón, y Pío XII en 1956 publicó la encíclica “Haurietis Aquas” en referencia al culto al Sagrado Corazón.

– En muchas diócesis del mundo, este día se celebra la tradicional Jornada de Oración por la Santificación del Clero.

– Dos parroquias en la Arquidiócesis de Chihuahua llevan como título “Sagrado Corazón de Jesús”, la ubicada en la población de El Sauz erigida en 1966, y la que se encuentra en Chihuahua capital, sobre las Avenidas Ocampo y 20 de noviembre, erigida en 1968, ambas por Monseñor Luis Mena Arroyo, administrador apostólico.

– Las instalaciones del Seminario Conciliar de Chihuahua ubicadas sobre la calles Allende y Talavera, llevan el nombre de “Campus Sagrado Corazón de Jesús”, por ser el titular de la capilla de esta casa formadora.

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