Miscelánea

¡Aún estás a tiempo de participar!

Pre-Vida Consagrada, para jovencitas

Por: REDACCIÓN

Las religiosas de la Pastoral Vocacional convocan a las jóvenes mayores de 17 años de edad a vivir la experiencia de retiro “Pre-Vida Consagrada”, que tendrá lugar los días del 1-5 de julio en Casa Betania del movimiento de Cursillos de Cristiandad.

Requisitos:

1. Carta del párroco dirigida a la Pastoral Vocacional para la Vida Consagrada.

2. Cuota de recuperación: $450 pesos, se pagan el día que inicia el Pre-Vida.

3. Llevar cinco cambios de ropa sencilla y cómoda, también artículos de aseo personal.

4. Llevar sábanas y cobija, repelente contra mosquitos.

NOTA: Para quienes quieran llegar directo a Casa Betania, puntuales a las 4pm el lunes 1º de julio. Para quien así lo desee habrá transporte para trasladarse y la reunión será a las 2:30pm el lunes 1º, frente al Auditorio Municipal (Priv. Parque Infantil, Col. Cuauhtémoc, en Chihuahua, Chih.).

Para mayores informes e inscripciones:

-Facebook: Kivnon Deo

-Cels.: (614)255-5731, con la Hna. Lupita, canossiana; (614)598-4039, Hna. Araceli, discípula de Jesús Buen Pastor.

Testimonio Vocacional (2ª y última parte)

“Lo que tengas que hacer, hazlo ya”

Por: Hna. Sandra Teresa León López, DJBP

Compartí anteriormente que desde niña sentí la inquietud por la vida consagrada, que a escondidas de mis padres empecé a frecuentar la casa de unas religiosas y que en cierta ocasión mi papá me descubrió saliendo del lugar… Nada me dijo, hizo de cuenta que no me vio y yo tampoco dije nada, pero sabía que en casa me diría algo. Al encontrarnos, me cuestionó por qué había mentido; yo le expresé mi inquietud y él me replicó: “Estás chica, se te pasará, dedícate a estudiar”. Decidí entonces ya no volver con las Hermanas; les escribí para agradecerles su acompañamiento y les dije que por lo pronto no iría.

Seguí participando en mi grupo y apoyando en el servicio que se me había delegado en mi capilla. Ya en la etapa de preparatoria disfruté salir con mis amigos e ir a fiestas, pero eso sí, nunca me alejé de Dios: iba a Misa, la Hora Santa, etc. En una ocasión una religiosa me dijo: “Veo algo diferente en ti”, sonreí; como aquello ya no era primordial en ese momento, lo omití, pero sí hizo eco en mí.

También tuve la experiencia del noviazgo, la cual agradezco a Dios pues me permitió conocer y compartir el amor humano; sin duda ellos fueron parte de esta obra de Dios.

Al llegar a la universidad, un mundo totalmente diferente con personas de distintos lugares e ideologías, en medio de esa realidad Dios nuevamente hizo resonar ese llamado y puso los medios necesarios para que yo escuchara, porque aquello que pensé era un capricho volvió a encenderse y a inquietarme, gracias en mucho a que una amiga también tenía inquietud por la vida religiosa.

Dios me permitió vivir un momento de enfermedad muy fuerte al detectarme tuberculosis; médicamente nunca hubo una respuesta a cómo sucedió el contagio, pero sí una cura. Le cuestioné “¿por qué a mí?”, y hasta le reclamé, pero pasado el tiempo descubrí que había una misión que cumplir.

Tiempo después mi amiga me invitó a participar en retiros vocacionales y en el Pre-Vida, ahí elegí llevar un acompañamiento con las Discípulas de Jesús Buen Pastor. Me faltaba un año para terminar la carrera de Ingeniería Ambiental y en mi familia mi papá había decidido integrarse a una iglesia de hermanos separados, mi hermano y mi mamá se habían alejado de la parroquia y yo continuaba en el camino, porque Dios en su infinito amor y misericordia me llamó y nunca me sentí sola ni abandonada.

Algunos momentos importantes en este llamado han sido cuando:

-Sentí una gran atracción en una Hora Santa, y aunque yo no quería caminar de frente hacia Él, había algo que me atraía…

-En una Navidad un sacerdote me dijo: “Este Niño que nace busca una novia, ¿tú quieres ser?”.

-Una Semana Santa resonó fuerte aquella frase: “Lo que tengas que hacer, hazlo ya”. Reflexioné: “Si finalmente te quieres ir de religiosa, hazlo ya”. Eso fue lo decisivo.

A pesar de mis miedos e inseguridades, siempre su misericordia y su Espíritu me han guiado. Lo que más me costó fue dejar a mi familia, en especial a mi mamá porque estábamos acostumbradas a estar siempre juntas, pero cuando llegué el primer día al convento ya para quedarme, me encontré una frase con la imagen de la Virgen: “No te preocupes, yo cuidaré a tu familia”.

Adopté como mi frase: “Mi alma tiene sed de ti…” y doy gracias a Dios por permitirme estar a su lado y por todas aquellas personas que han sido instrumentos, medios y parte de mi historia vocacional.

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