Familia de Comunicadores, Miscelánea

“Todo se debe hacer con mucho amor”

Familia de comunicadores: María Estela Reza Rivero

Por: PATRICIA CARRILLO GÓMEZ

Hace 30 años María Estela Reza Rivero se unió como comunicadora de Notidiócesis en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, por invitación de su hermana Esperanza, quien también tenía este apostolado pero hoy ya goza de la Pascua eterna.

Justo un año antes Estelita, como le conocen cariñosamente, enviudó del señor Horacio Navarro, con quien había procreado once hijos, de los cuales dos fallecieron siendo niños -de 8 y 10 años- en un accidente automovilístico. No obstante, con la fe bien puesta en Dios para acatar sus designios y de la mano de la Santísima Virgen pudo salir adelante de aquel trágico suceso, pensando que María había sufrido más con su Hijo Jesucristo.

Siempre ha estado nuestra entrevistada cerca de la Iglesia y de sus obras; así nos contó que cuando el P. Manuel Sánchez Aldana, SJ, inició el Instituto Glandorff en aquella su primera ubicación, preocupado por una formación integral y espiritual para los niños, la comunidad de matrimonios en la que ella estaba lo apoyó para adquirir el posterior terreno, a unas cuadras. Entre todos aplanaron, limpiaron y realizaron todo lo que pudieron para iniciar dicho colegio, en el cual estudiaron todos sus hijos. Era una escuela con valores religiosos muy altos. Hoy se siente muy contenta de haber estado tan cercana de los padres jesuitas: Manuel Sánchez Aldana, Ezequiel Morales, Valente Herrera, Javier Gutiérrez Cantú, Luis Mendoza Guízar y Juan Manuel Mata.

Así mismo platicó que junto con su esposo acudía a una comunidad de matrimonios; al enviudar, ingresó al grupo de Kerigma llamado La Paz, que se reunía en el templo del Sagrado Corazón de Jesús. Este grupo de señoras dio su apoyo para la construcción de la capilla Madre Admirable y cada 20 de octubre, día de la fiesta patronal, a las 7 de la mañana le cantaban las mañanitas a la Virgen para después ponerse a preparar gorditas de maíz que vendían en la kermés anual, como actividad pro construcción. Ayudaban también con la limpieza del templo parroquial todos los martes, brindando así un poco de ayuda al sacristán de ese tiempo.

En cuanto al comienzo de su apostolado como comunicadora, anotó: “me iba a pie para entregarles su Noti a mis suscriptores, y los ejemplares que me quedaban los distribuía en el Sagrado Corazón hasta que comenzamos la edificación de la capilla Madre Admirable, y desde entonces hasta la fecha los acomodo allí todos los sábados por la tarde en Misa de 4pm”.

Se siente tan comprometida en su entrega de Notidiócesis, que cuando “uno de mis hijos me quiere llevar con él, el fin de semana a la sierra donde labora como médico, le digo que está bien, pero después de Misa cuando haya entregado mis Notidiócesis”.

A Estelita le gusta mucho resolver el criptograma y hace carreras con una de sus hermanas para ver quién lo resuelve más pronto; además le agradan las reflexiones del Evangelio de los diferentes sacerdotes, ya que aprende mucho de ellos al combinarlos con la homilía del sábado, y orgullosamente nos contó que es tía y madrina del padre Carlitos Barrio. No quiso dejar de mencionar que se siente muy agradecida por la honestidad de las personas a quienes les entrega semanalmente su periódico, ya que muchas veces les da cambio de más o se le olvida cobrarles, pero ellos le regresan el dinero y le pagan cualquier pendiente que pudieran tener al respecto.

Nació María Estela en el pueblo de Carrizalillo, Chihuahua, y hoy a sus 84 años de edad se siente muy feliz de seguir en este ministerio gracias al apoyo de su hija Cristy, quien la cuida y la lleva a repartir sus queridos Notis. El año pasado estuvo a punto de dejar su apostolado debido a una enfermedad pulmonar que le causó una arritmia crónica; ésta le impide desplazarse normalmente y ahora depende de un bastón para sostenerse. Mas con una gran sonrisa asegura que “todo esto se debe hacer con mucho amor, Dios es mi fuerza para seguir siendo los pies del mensajero”.

Por su parte Cristy Navarro -hija de Estelita quien estuvo presente durante la entrevista- compartió: “Mi mamá siempre ha sido una persona de fe, ella de soltera acudía a Misa y de casada seguía asistiendo religiosamente; mi papá le cuestionaba por qué le gustaba tanto ir y no podía faltar ni un solo domingo; ella con mucho amor le respondía que con Dios todo y sin Él nada. Mi mamá siguió con su fe bien puesta al grado de que poco tiempo después, mi papá andaba con ella en los ministerios y hasta mi abuela paterna se les unió. Siempre ha sido muy gratificante escucharla contar todas esas historias tan llenas de fe, además de que  todas las cosas que ella emprende las hace con mucho amor siempre”.  

Gracias Estelita, por compartir su testimonio con nuestros lectores; gracias a su hija Cristy, por no permitir que aquellas familias se quedaran sin el mensaje de la Buena Nueva que Notidiócesis lleva, cuando su mamá ya no pudo entregarlo sola.

“Soy tía y la madrina del P. Carlitos Barrio” nos dijo muy orgullosa, “Me dio mucho gusto  empezar a distribuir el Notidiócesis, me iba a pie para entregarles a mis suscriptores y los que me quedaban los distribuía en el Sagrado Corazón hasta que comenzamos con la edificación de la capilla Madre Admirable, donde hasta la fecha los acomodo todos los sábados por la tarde en Misa de 4pm”. Puntualizó Estelita.

Nos dijo también que a pesar de las pruebas que el Señor le ha mandado, ella confía en su misericordia. “Uno de mis hijos me quiere llevar con él, el fin de semana  a la sierra donde labora como médico, yo le digo que está bien, pero después de Misa de cuatro de la tarde cuando haya entregado mis Notidiócesis”. Estelita nos dijo que le gusta mucho resolver el criptograma y que hace carreras con una de sus hermanas para ver quien lo resuelve más pronto y poder ayudar a la otra a resolverlo, además de las reflexiones del evangelio por los diferentes sacerdotes, ya que aprende mucho de ellos al combinarlos con la homilía del sábado. También quiso mencionar que se siente muy agradecida por  la honestidad de las personas a quien les entrega semanalmente su periódico ya que muchas veces les da cambio de más o se le olvida cobrarles y ellos le regresan el dinero y le pagan cualquier pendiente que pudieran tener.

Cuando vivía su esposo  acudían a una comunidad de matrimonios. Al quedar viuda  ingresó al grupo de del Kerigma llamado La Paz, que se impartía en el templo del Sagrado Corazón de Jesús. Cuando el templo de Madre Admirable se estaba construyendo, ella y  las señoras de ese grupo le cantaban las mañanitas a la virgen cada 20 de octubre a las 7 de la mañana por ser su fiesta patronal, para después amasar  harina y hacer las gorditas de maíz que vendían en su kermés anualmente como actividad pro construcción, este grupo además limpiaba todos los martes el templo del Sagrado Corazón para brindar un poco de ayuda al sacristán de ese tiempo.

En ese entonces, el Padre Manuel Sánchez Aldana SJ, inició el Instituto Glandorff A.C., en la que hoy es la Casa San Ignacio, preocupado por una formación  integral y espiritual para los niños, a lo cual la comunidad de matrimonios en la que estaba  apoyó cuando adquirieron el terreno que estaba a unas cuadras, aplanando, limpiando y todo lo que se pudiera ofrecer para iniciar dicho colegio, en el cual estudiaron todos sus hijos, ya que era una escuela con valores religiosos y laicos muy altos.  Se siente muy contenta de haber sido muy cercana de los P. jesuitas Sánchez Aldana, Morales, Herrera, Gutiérrez Cantú, Mendoza y Mata. Actualmente ella acude a la “asegurada” para hacer trabajos de rafia y manualidades, ya que dice no le gusta estar sin hacer nada.

Por su parte Cristy Navarro, hija de Estelita quien estuvo presente en esta entrevista, quiso agregar: “Mi  mamá siempre ha sido una persona de fe, ella de soltera acudía a Misa y de casada seguía asistiendo religiosamente, a lo cual mi papá le cuestionaba porque le gustaba tanto ir y no podía faltar ni un solo domingo, ella con mucho amor le decía que con Dios todo y sin Él nada, mi mamá siguió con su fe bien puesta al grado que poco tiempo después, mi papá andaba con ella en los ministerios y hasta mi abuela paterna se les unió. Siempre ha sido muy gratificante escucharla contar todas esas historias tan llenas de fe además que  todas las cosas que ella emprende las hace con mucho amor siempre”.  

Gracias Estelita por compartir parte de su vida con esta casa editora y sus lectores, también a su hija Cristy,  por no permitir que esas familias se quedaran sin la buena nueva que el Notidiócesis lleva, cuando su mamá ya no pudo entregarlo.

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