Reyes servidores con Cristo

Rincón del Director

Por: Padre Fer

Mis hermanos lectores de Notidiócesis, les comparto que este domingo IV de Pascua, en el que contemplamos la imagen de Cristo Buen Pastor, queremos reconocer la infinita bondad del Creador que nunca abandona a su pueblo. En la Antigua Alianza Dios sale al encuentro de su pueblo Israel. Ahora, Cristo ha pactado una nueva y eterna alianza sellada con su sangre derramada en la cruz. En este contexto pascual no olvidemos el compromiso de nuestro Bautismo que nos configura con Él y como Él profetas, sacerdotes y reyes.

Deseo ahondar, por hoy, en la reflexión respecto al tercer compromiso: la realeza. Cristo Rey es ejemplo de servidor, ha dado testimonio de ello en la Última Cena, en el momento de lavarles los pies a sus apóstoles. En este momento queda plasmada la opción preferencial por los pobres, a quienes Cristo siempre buscó atender, darles vida y devolverles el sentido de su dignidad. Hoy son los más pobres nuestros hermanos a los que hemos de considerar en el servicio, mostrándoles el rostro misericordioso del Padre, sin olvidarnos que ante Dios todos somos pobres y todos hemos recibido de la riqueza de su gracia bendición tras bendición.

No nos olvidemos, pues, de entre los tres compromisos adquiridos por el Bautismo, del ministerio regio que se cumple en la práctica de la caridad y del servicio: ¡Cuántos hermanos nuestros alejados de la fe! Cuántos desesperanzados, olvidados y desamparados. Cuando hablamos de pobreza no podemos remitirnos a considerar a quienes sufren la falta de recursos materiales, también recordemos a los faltos de conocimiento en la fe y de la Palabra de Dios. Por supuesto también hemos de compartir el pan material con familias enteras que no poseen el de cada día. También a los enfermos, a los dolientes en el alma y a los alejados de Dios nos llama el Señor a atenderlos. ¡Es una verdadera experiencia de fe acudir en ayuda de nuestros hermanos más necesitados!

Les comparto que en el tiempo en que fui párroco de los indígenas de nuestra localidad, Dios me hizo ver su grandeza en la sonrisa del niño, en la mirada dulce de la mujer, en la simpatía del gobernador del asentamiento. Se me complica describir las maravillas y la multiplicidad de parabienes recibidos por parte de nuestro Dios, al ser simplemente un compañero de camino de nuestros hermanos rarámuri. Actualmente, el signo del amor de Dios que me llama a servirle a través del ministerio sacerdotal, se realiza en el ministerio de servicio a los enfermos. Tanto los pacientes como sus familiares reciben este abrazo y apapacho de parte de Dios -un singular gesto de Su misericordia- y acogen con corazón limpio y sincero la presencia de Jesús resucitado.

Les animo  a todos, hermanos, a interiorizar el ejemplo del Buen Pastor y atraer almas para Cristo, el Buen Samaritano.

Dios está con nosotros.

Share this Story
  • Carta del Director Editorial

    Reyes servidores con Cristo

    Rincón del Director Por: Padre Fer Mis hermanos lectores de Notidiócesis, les comparto que este domingo IV de Pascua, en el ...
Load More Related Articles
Load More In Carta del Director

Check Also

Viven adolescentes un Congreso ¡de película!

Derroche de talento en el XXII Congreso Católico ...

Anuncio