La Iglesia en las Periferias, Reportajes

¿Quieren ver a Jesús? Aquí están los pobres

La Iglesia en las Periferias

Por: PATRICIA CARRILLO GÓMEZ

Las Siervas de los Pobres son religiosas de una congregación misionera fundada por el Beato P. Giacomo Cusmano, originario de Sicilia. Él tuvo un seguidor de su obra en México, el P. Salvador Gambino, quien puso la primera piedra del Asilo para ancianos “El Bocado del Pobre”, realizado en la ciudad episcopal de Chihuahua en 1921. Él no sólo quería la obra sino traerse a la congregación; así, mandó a unas hermanas a Italia para que trajeran dicha formación religiosa a Chihuahua. Mientras ellas estuvieron allá él se apoyó de una laica de nombre Cuquita Licón, muy comprometida con la obra que en un principio hospedó hasta 100 adultos mayores. Actualmente sólo acogen a 45, pues  tuvieron que deshabilitar parte de la casa por las malas condiciones en que se encuentra hoy.

La directora actual es Sor Françoise Tatsio Eyovoru, SDP, originaria de la República Democrática del Congo, África. Ella profesó en 1998 e hizo sus votos perpetuos en 2003; inició su vida religiosa en Italia donde duró seis años trabajando con adultos mayores y al mismo tiempo estudiando. Después regresó a su país por tres años como maestra de novicias; de ahí la mandaron a Uganda para trabajar con niños de la calle por tres años; de nuevo Italia, maestra de novicias. Finalmente, en 2015 la enviaron a Chihuahua como parte de una experiencia de misión internacional para estar al frente del área femenil del asilo Bocado del Pobre, y desde hace seis meses ella es la nueva encargada de bien llevarlo. Ahí reciben ancianitos en completo estado de abandono; a otros los llevan sus familiares por diferentes motivos, pero poco a poco se van olvidando de ellos hasta que esos abuelos sólo cuentan con las personas del asilo. Así se cumple la frase del beato Cusmano: “Si no son de nadie, son nuestros”.

Comparte Sor Françoise: “Aquí en Chihuahua yo me siento en casa; además, al principio de mi vocación le dije al Señor: ‘aquí estoy, a donde me envíes’. Desde niña mi vida ha sido un camino con Él, y a cada lugar que voy encuentro una familia, amigos y siempre mi apostolado. Siempre hay preocupaciones -como en todo- pero no las pongo en primer plano; confío en que Dios me dará la fuerza para seguir. Me recargo las pilas cada tres años que voy a mi país a visitar a mi familia y trato de estar cada semana en contacto con ellos por las redes sociales”.

También nos explica cómo es un día normal en el asilo: “Nos levantamos a las cinco de la mañana,  rezamos hasta las seis, para  después a las seis y media levantar a los abuelos para  bañarlos y cambiarlos uno por uno; luego pasamos al desayuno. Seguimos con la  limpieza general de la casa y al terminar los preparamos a ellos para algunas actividades que hacen en grupos. A media mañana les damos una colación y más tarde la comida, al final de la cual rezamos el Santo Rosario  y dejamos que ellos descansen un poco mientras nos disponemos a esperar a los voluntarios que les ponen diferentes actividades como lotería, canto, etc.

Asistimos también personas con alguna discapacidad sea motriz o psíquica aunque no sean ancianos, por ejemplo una mujer adulta que se quedó ciega desde niña, la abandonaron y desde entonces ha estado con nosotros. Tenemos además personas hasta de cien años. Para asistirles contamos con el apoyo de los sacerdotes formadores del Seminario, quienes tres veces por semana nos celebran la Santa Misa y otros Sacramentos cuando se necesita: los martes viene el P. José Carlos Chávez, los jueves el P. Jesús Baca y el P. Carlos Barrio cada sábado”, finaliza Sor Françoise, quien aprovecha para contarnos que pronto cumplirán 98 años en Chihuahua y lo van a celebrar con un concierto de rondalla el 22 de mayo y una hamburguesada en el mes de julio con el fin de recabar fondos y festejarles el día del abuelo en agosto. Por todo, “agradecemos mucho la caridad de la gente que nos apoya día y noche, sobre todo aquellos que deciden permanecer en el anonimato; desde aquí les doy mi agradecimiento, Dios les bendiga”.

Necesitamos voluntarios y especialistas

Actualmente son sólo ocho religiosas y doce empleados laicos quienes atienden todas las necesidades del lugar, por ello las hermanas invitan a la comunidad a formar parte del voluntariado y a apoyar económicamente o en especie. Así mismo solicitan un especialista en construcción que quiera donar sus servicios para habilitar las zonas cerradas de la casa y poder asistir a más personas.

Se invita a los grupos de jóvenes de las parroquias a integrarse para acompañar a los ancianitos, y se buscan enfermeros, estudiantes de motricidad, nutriólogos, psicólogos, médicos y personal de limpieza y de mantenimiento. Necesitan una lavadora industrial.

Número de cuenta para donaciones en efectivo:

Cuenta Bancomer número 0154115465

Clabe interbancaria: 012760001541154658

O personalmente en: Ave. Matamoros 2605, Col. Zarco Mayores informes: (614) 418-57-21

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