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Pascua eterna del P. Gamboa

Tristeza, nostalgia y agradecimiento se sintieron en esta Arquidiócesis  durante la Octava de Pascua, cuando circuló la noticia del delicado estado de salud del P. Raúl Gamboa Armendáriz, por lo que varias personas se dieron cita afuera del Hospital Christus Muguerza para hacer oración por él; pero el Buen Pastor lo llamó a su presencia la noche del viernes 26 de abril.

Más tarde sus hermanas dieron a conocer que las honras fúnebres serían en el templo de Jesús en el Huerto a partir de las 10am del día 27, pero ante el gran cariño por el sacerdote, fieles de la parroquia San Juan Pablo II se organizaron para velarlo toda la noche. Al día siguiente se suspendieron las Misas de 9am y 1pm que él presidía, para tener únicamente la Misa de 3pm.

Presidió la Misa de exequias en el domingo de la Divina Misericordia, el Vicario General Mons. Luis Carlos Lerma y entre los concelebrantes estuvieron el párroco P. José Juan Porras y el decano P. José Guadalupe Ramírez.

La homilía estuvo a cargo del P. Porras quien agradeció al clero, religiosas y a la comunidad ahí presente, no sin antes dar el mensaje que el Arzobispo don Constancio Miranda envió para dar las condolencias a las hermanas del padre: María de la Luz, María del Carmen, Rosa María, así como a sus demás familiares y la comunidad de Jesús en el Huerto, en la cual los últimos diez años sirvió generosamente: “Queridos hermanos, nos reunimos aquí para dar el último adiós a nuestro querido padre ‘Gamboita’. Hoy en el día de la misericordia, nos alegramos por su vida sacerdotal de 61 años. A lo largo de ese tiempo realizó muchos signos de la presencia de Dios en medio de nosotros, primeramente desde la Eucaristía, fuente y culmen de la vida cristiana; también fuimos testigos muchas veces el verlo confesando, orando por nuestra conversión y de su vida misma en la sencillez de su ministerio. Recordarlo cómo siempre se preocupó por su familia, por la catequesis infantil y los niños de la granja hogar. Cómo no recordar el empeño que tuvo por embellecer el Seminario en el área de Filosofía, además del empeño y cariño que puso en cada una de las parroquias a su cargo, prueba de ello es que estos días se hicieron presentes personas de esas comunidades para acompañarle”.

“De igual manera recordamos el testimonio que nos dio cuando al cumplir 60 años de sacerdote, pidió que en lugar de regalos trajeran pañales y leche para los niños más necesitados, los cuales entregó a una casa hogar y a la Pastoral de Migrantes. Además, cómo no recordar que aún en la debilidad de sus años y con su andador no dejó de confesar, presidir la Misa y estar al pendiente de todo lo que se requería en Jesús en el Huerto. El Jueves Santo me habló para felicitarme por el día del sacerdote, el Viernes Santo me llamó de nuevo y me dijo: ‘estoy  viviendo la pasión desde la enfermedad’. Lo más sorprendente es que me dijo que el sábado me invitaba a comer porque quería celebrar la Resurrección temprano ya que no podía desvelarse, además estaba preocupado porque me había dejado toda la carga a mí solo y de seguro no iba a alcanzar a comer. Ése era el P. Gamboa, un ser entregado al servicio y caridad”.

Al terminar tan emotiva homilía las emociones de los ahí presentes estaban a flor de piel.

También fue emotivo mirar banderines con la frase: “¡Señor!, gracias”, colocados en su ataúd, pues en una entrevista comentó que cuando falleciera las quería sobre su féretro ya que en su infinita fe, ésas eran las palabras que le quería decir al Señor en cuanto llegara a su encuentro.

Al finalizar la Eucaristía una señora de la comunidad de Santa Elena de la Cruz, en San Guillermo, compartió para Noti que siempre recordará al P. Gamboa tanto por el cariño y dedicación que siempre mostró, sobre todo con los niños, aparte que fue el lugar donde él nació; también destacó con mucho orgullo que en Santa Elena está el crucifijo que le regalaron por sus 50 años de sacerdocio y que él donó con mucho cariño para ese templo.

¡Gracias, Señor, por la vida de este gran sacerdote! Descanse en paz y brille para él la luz perpetua. Amén.

El P. Gamboa fue ordenado sacerdote por Mons. Antonio Guízar el 6 de julio de 1958 y a lo largo de sus 60 años de vida sacerdotal se distinguió por su particular sencillez, vida fraterna, espíritu apostólico así como por su buena  actuación futbolística. Fue pastor en distintos ambientes: Granja Hogar, Seminario, Ntra. Sra. de San Juan, El Sauz, Santa Eulalia y Santo Niño de Atocha.

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