La Iglesia en las Periferias, Reportajes

Fe y Luz: para sí, sus familias y la comunidad

La Iglesia en las Periferias

Por: KAREN ASSMAR DURÁN

En el año de 1971 el filósofo canadiense Jean Vanier -quien falleció en París el 7 de mayo pasado a los 90 años de edad-, junto con la francesa Marie-Hélène Matthieu, responsable de la Oficina Cristiana para las Personas con Deficiencia, impulsó una peregrinación de Pascua a Lourdes para personas con necesidades especiales, sus familias y amigos: éste fue el origen de las Comunidades Fe y Luz.

Años antes, en 1964, en un pueblecito cercano a París llamado Trosly-Breuil, Vanier había fundado en 1964 las comunidades de El Arca (L’Arche), hogares y talleres donde conviven en un ambiente familiar personas con y sin discapacidad mental. Hoy El Arca hace presencia en 38 países -incluido México- con más de 150 comunidades, en tanto que su movimiento espiritual hermano, las Comunidades Fe y Luz (Foi et Lumiere), cuentan con más de 1,800 comunidades en el mundo.

Fe y Luz, una familia

Las comunidades reúnen entre 15 y 40 personas: niños, adolescentes y adultos con alguna discapacidad intelectual (en su mayoría con algún tipo de retraso mental), a sus familias y amigos para tener una vez al mes un encuentro de amistad, oración, Celebración eucarística y fiesta.

También participan en reuniones de fin de semana, campamentos de verano y peregrinaciones, como la que anualmente realizan al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, aquí en Chihuahua capital.

“P. Gallo”, la primera comunidad

La primera comunidad de Fe y Luz en Chihuahua fue la que en 1990 conformó el P. Joaquín Gallo(+), jesuita del Sagrado Corazón de Jesús, junto con la Sra. Rosa María Chávez de Bustillos. La actual coordinadora es Marisa Licona, a quien hace 6 años le invitó el capellán de la comunidad, P. Juan Manuel Mata, SJ. Explicó Marisa que los amigos son aquellas personas que participan en los encuentros sin tener parientes con una discapacidad mental: “Yo disfruto mucho y cree uno que viene a dejar algo pero no, te vas llena de amor. Las mamás son unas personas admirables, hermosas, fuertes; los chavos son cariñosos, libres, espontáneos, deberíamos de estar más cerca de ellos porque nos hacen darnos cuenta de lo valioso que somos como seres humanos”.

La comunidad más reciente es la de San Felipe, que reúne a niños y jovencitos y la coordinadora es Florencia Espino, quien es también la actual coordinadora provincial. Ella refirió que llegó a Fe y Luz hace once años: “Tenía la inquietud de hacer algo, un servicio, quise apoyar en la Penitenciaria pero el P. Mata me dijo que me fuera a Fe y Luz. Llegué sin saber nada y, como nos pasa creo a muchos, sin saber cómo tratar a las personas con capacidades diferentes, pero es una cosa increíble porque todo fluye en armonía, me identifiqué luego luego porque todos tenemos algo roto en nuestro cuerpo, en nuestra alma, y vamos todos a sanarnos y ayudarnos a crecer”. Llegó como amiga pero pronto le nombraron coordinadora, luego vicecoordinadora y actualmente es la coordinadora provincial, en tanto que el capellán local y también provincial, es decir, nacional, es el P. Antonio García Nava, párroco de Santos Mártires Mexicanos.

Un encuentro

Cualquiera con entusiasmo y ánimo de compartir puede participar en un encuentro mensual, el cual consiste en una charla de un tema específico para crecer en la fe, tomado del “Carnet de Ruta”, el material elaborado por el comité internacional y que cada año se encomienda a un país (este 2019 correspondió a México realizarlo); una actividad como elaborar figuras, pintar, algo no complicado; asistir a Misa (por ejemplo, en el Sagrado Corazón es a la 1pm y el sacerdote permite en ocasiones especiales que escenifiquen el Evangelio); y se concluye con un convivio.

Fe y Luz tiene una oración propia y un icono internacional que representa a Jesús en la cruz, a su Madre y a Juan. “Jean Vanier lo eligió porque el crucificado son nuestros muchachos, María son sus familias y Juan somos los amigos; entre los tres buscamos en alegría y amor encontrar el sentido de vida que es Jesucristo”, indicó Marisa y agregó: “Parálisis cerebral, autistas, síndrome de Down… el único requisito es que sean especiales y que vengan acompañados”.

Fe y Luz es para…

-Los padres de familia: “Un apoyo para sus dificultades, los ayuda a percibir mejor la belleza interior de sus hijos y su vocación única”.

-Los hermanos: “Les permite descubrir que si la persona con discapacidad les estrujó sus vidas, también las puede transformar”.

-Los amigos: “Abre un camino de amistad y compromiso con la persona con discapacidad, cada uno descubre en el otro la presencia de Jesús vivo”.

-Los capellanes: “Ofrece la oportunidad de redescubrir la Buena Nueva anunciada a los pobres y pequeños, y de encontrar una fuente de renovación para su ministerio”.

En el mundo y cerca de ti

Las comunidades de Fe y Luz forman parte de una asociación internacional, que en México hace presencia a través de la provincia Santa María de Guadalupe, a la cual pertenecen las ocho comunidades establecidas en la Arquidiócesis:

1) Comunidad “Joaquín Gallo”: sede templo Sagrado Corazón de Jesús (Ave. Ocampo y 20 de Noviembre), 2º domingo de mes, a las 11am. Contacto: Marisa cel. (614)255-5636.

2) Comunidad “San José de la Montaña”: sede templo San José de la Montaña (Priv. de Aldama #4503, Col. Roma), 4º domingo de mes, 9am. Contacto: Silvia (614)125-4241.

3) Comunidad “La Santa Cruz”: en Ejido Ocampo, 1er domingo de mes, 9:30am. Contacto: Lupita (614)266-2402.

4) Comunidad “Santa Mónica”: sede templo Santa Mónica y San Agustín (calles Samaniego y 68, Col. Cerro de la Cruz), 2º domingo de mes, 10am. Contacto: Andrea (614)222-6314.

5) Comunidad “Santos Mártires Mexicanos”: sede templo Señor de la Misericordia (Av. El Reliz #6404, Col. Avícola I), 2º domingo de mes, 11am. Contacto: Ana (614)152-2126.

6) Comunidad “San José de Ávalos”: sede templo del Santuario de Guadalupe (C. 3ª y 16 de Septiembre, Col. Villa Juárez), 3er domingo de mes, 10am. Contacto: Piedad (614)459-4405.

7) Comunidad “Corpus Christi”: sede templo Corpus Christi (Ave. Paseo del Real y Desierto de Mojave, Col. Sahuaros), 2º domingo de mes, 10am. Contacto: Yolanda (614)218-0541.

8) Comunidad “San Felipe”: sede templo San Felipe Apóstol (calles Gral. Retana y Estrada Bocanegra, Col. San Felipe), 3er domingo de mes, 11am. Contacto: Florencia (614)427-6423.

Mención especial merece la preparación a la Primera Comunión que reciben por parte de la maestra Lety Carmona en San Nicolás de Bari.

Testimonios

Los amigos que asisten  a los encuentros de Fe y Luz manifiestan lo mucho que les gusta asistir porque se encariñan y, como dijo Eduardo -joven alumno de la Prepa La Salle-, “gano más yo de lo que doy”.

Armando Cota Córdova es un joven de 31 años con síndrome de Asperger (trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista), a quien sus padres empezaron a llevar a Fe y Luz hace cinco años y al que, por su condición, le es difícil encajar tanto que tienen o no discapacidad mental. Él mismo refirió que tiene muchos amigos y que da pláticas sobre el autismo, en tanto que sus padres Alejandro y Lety, manifestaron haber encontrado en el grupo “una gran bendición debido a que ellos emanan una luz increíble y siempre nos vamos a casa llenos de amor, con mucha fortaleza para seguir el día a día”.

Compartieron que cuando Armando nació el diagnóstico fue muy drástico: “Nos dijeron que no iba a caminar, ni hablar ni ver; hoy por hoy nos sentimos muy satisfechos de que corre, habla, se expresa, dice sus sueños, sus deseos… el diagnóstico quedó atrás”. E invitaron a otros padres con hijos especiales a que “acepten a su hijo como es y no teman sacarlos, ojalá puedan traerlos a un grupo como Fe y Luz”.

Por su parte Raquel Alicia Reza es mamá de Manolo Zabre, de 52 años, hijo gemelo que al nacer le faltó oxígeno lo cual le provocó parálisis cerebral. Señala Raquelito -así le llaman con cariño- que desconocía completamente sobre la condición de su hijo, enfrentó muchas dificultades y “sí me desesperé mucho y pregunté a Dios por qué a mí… Pasaron algunos años antes de que yo pudiera aceptar, pero luego empecé a investigar, a informarme con especialistas y mamás que tenían hijos con condición semejante. De ahí fue un caminar para sacarlos adelante en lo que se pueda, porque ellos tienen mucho que dar”. Exhortó, al igual que los padres de Armando, “a no avergonzarnos de tener un hijo así, al contrario, estamos muy orgullosas de ellos, somos unas madres muy bendecidas por parte de Dios porque son hijos que nos dan mucho”.

Finalmente Olivia y Carlos, con su hijo José Ángel González Márquez de 19 años de edad y quien padece Síndrome de Down, llegaron hace tres años a Fe y Luz a la parroquia Santos Mártires Mexicanos y desde hace año y medio son vice-coordinadores de la zona norte: “Hacía tiempo que sabíamos del movimiento pero no nos animábamos, hasta que Dios quiso que aquí llegáramos a abrir la comunidad. Han sido años maravillosos de mucho trabajo y entrega con la ayuda de Dios; te sientes muy acogida, útil a Dios, a los chicos, sanas muchas cosas, ayudas a sanar a los demás, es un acompañamiento y un compartir experiencias para ayudar a los otros”.

Sobre el fundador

Jean Vanier nació el 10 de septiembre de 1928 en Ginebra (Suiza), hijo de una familia rica e importante, su padre fue Gobernador General de Canadá. Jean pasó 9 años en la flota militar británica y con apenas 13 años participó en la II Guerra Mundial. Dejó la milicia tras realizar unos ejercicios ignacianos de 30 días y a sus 22 años se puso a estudiar filosofía pensando que más adelante llegaría a ser sacerdote.

Inteligente, brillante, exigente y muy competente, Jean incursionó en el mundo académico como catedrático en la Universidad de Toronto. Pronto se daría cuenta que las cualidades que le distinguían no tenían importancia al tratar con los discapacitados mentales, con quienes fundó en 1964 la comunidad “El Arca”, donde lo verdaderamente importante es la relación, el trato entre personas, la fe y la amistad. “Poco a poco, ya no eran para mí personas con discapacidad, sino amigos. Me hicieron bien y creo que les estaba haciendo bien”, refirió.

En 1971 impulsó una peregrinación de Pascua para discapacitados mentales con sus familias y amigos; éste fue el origen de las comunidades Fe y Luz. Sus enseñanzas y ejemplos inspiraron a otras muchas comunidades cristianas, de distintas denominaciones. Escribió numerosos libros y recibió importantes premios por su obra. Él mismo explicó su objetivo último: unirse con Jesús donde está oculto, en los débiles y pobres. (Fuente: ReligionEnLibertad)

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